Archivos para Migración

Por Andiel Galván

La sentencia emitida por el Tribunal Constitucional quizás no tenía vocación de convertirse en célebre, pero así ha resultado. No sólo ha logrado dividir la sociedad dominicana en momentos que requieren genuinos consensos con miras a grandes pactos en agenda, sino que también ha puesto al país a sonar en el concierto internacional, una vez más en no muy buenos términos. Al menos eso es lo que percibo como estudiante dominicano en el exterior.

La semana pasada los partidos de la izquierda francesa convocaron en París a un encuentro multitudinario en contra del auge de los extremismos en Francia, en respuesta a una serie de actos racistas que se han generado contra la actual ministra de justicia nacida en la Guyana, territorio francés de ultramar. Minutos antes de empezar el evento, conversé con un señor mayor sentado a mi lado, oriundo de la isla caribeña de Guadalupe.

Me dijo que conoció el este de República Dominicana, pero extrañamente no visitó Punta Cana, sino los campos de caña de azúcar. También que anduvo por alrededores de la frontera domínico-haitiana por Jimaní. Y por supuesto, el tema de la histórica sentencia no se hizo esperar. “Ah, pero yo vi que ustedes los dominicanos le hicieron una jugada sucia a los haitianos. Que le van a quitar la nacionalidad a los que llevan años viviendo en República Dominicana, y se van a quedar apátridas. Eso está mal…”.

Igual ocurrió con un compañero de maestría haitiano que desde Nueva York me envió con preocupación las noticias de que el ministro de la Presidencia dominicano canceló la reunión con el canciller haitiano en Venezuela, de las deportaciones forzosas y de supuestos fusilamientos de haitianos.
Lamentablemente, no se encuentra en internet con igual facilidad las noticias en inglés o en francés que dicen que tanto el ministro dominicano de las Fuerzas Armadas, y luego, el mismo canciller haitiano, desmintieron lo de los asesinatos, por ejemplo.

Infructuosos fueron los esfuerzos no por justificar ni rechazar la sentencia, pero por explicarles la complejidad del tema y la buena voluntad de la mayoría de los dominicanos hacia los haitianos. Es difícil cambiar la percepción negativa que se tiene del Estado dominicano, alimentada por imperios mediáticos internacionales, a partir de argumentos de un simple estudiante o particular ciudadano dominicano. Esta crisis internacional obliga a mirar hacia adentro y a reflexionar sobre la idoneidad del modelo de servicio exterior dominicano de las últimas décadas, y la imperante necesidad de profesionalizar y fortalecer la carrera diplomática y consular.

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Por Andiel Galván

Las izquierdas, por ideología, suelen abordar con un enfoque más humanitario el fenómeno de la migración. Pero cuando existe un marco legal que lo regula, ya no son los valores político-partidarios los que determinan la aplicación de la política migratoria, sino las leyes vigentes. Así el gobierno de Francia se ha visto envuelto en una nueva polémica, que surgió hace unas semanas con la detención de la menor de edad en situación de ilegalidad, Leonarda Dibrani, para ser deportada a Kosovo junto a su familia.

Aun si las autoridades entienden que se realizó con apego a la ley, se generaron manifestaciones de miles de estudiantes en todo el país en rechazo a la deportación de la joven Leonarda, quien fue arrestada en medio de una excursión escolar. Los estudiantes también exigieron el retorno a Francia de Khatchik Kachatryan, un joven armenio de 19 años escolarizado en París y recién deportado.

La popularidad del presidente François Hollande en 23%, se sitúa entre las más bajas de Europa, con sólo 18 meses en el poder. No se sabe si como un gesto de sensibilidad o en un intento por mejorar su aceptación, el pasado sábado envió un mensaje televisivo a la población, en que propuso a la joven Leonarda, ya trasladada a Kosovo, regresar a Francia a continuar sus estudios sin sus familiares. De inmediato, casi toda la oposición y hasta miembros de su propio partido se opusieron a la forma y fondo de su manejo al caso.

Se le critica que como Presidente se involucre directamente en un asunto de menor jerarquía, controversial por demás, que bien el ministro de interior o el primer ministro podían resolver. La derecha y extrema derecha han intentado sacar provecho político y han cuestionado la debilidad de Hollande al permitir regresar a la niña a Francia, así como la transgresión al Estado de derecho que significaría esta excepción presidencial. Otros insisten en el daño psicológico que la adolescente de 15 años acarrearía al estar separada de sus parientes.

El debate migratorio genera muchas pasiones. Es difícil para un jefe de Estado pretender intervenir y salir ileso en un conflicto de esta naturaleza. Más aun, cuando se trata de mediar a favor de los afectados por la aplicación de una reglamentación migratoria,  emanada de otro poder del Estado con el aval jurídico necesario. Si la ley es injusta, ése es otro problema. Se debe propiciar una amplia discusión de la política migratoria con la participación de los diferentes sectores de la sociedad. Pero entonces la lucha debe llevarse a otra instancia estatal, no al Ejecutivo, sobre todo desde que existe la separación de poderes en la República.